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viernes, 30 de agosto de 2019

Entrevista a Diego Maenza


En el reciente número de la revista Máquina Combinatoria la entrevista que le hice al escritor Diego Maenza, a propósito de su reciente libro de relatos Identidades.

El diálogo lo pueden leer haciendo clic aquí.

domingo, 9 de junio de 2019

La masacre de los Lerman (4)

Imagen tomada de https://lolnada.org/x/5.html



Después de haberlo castigado con severidad lo llevé a la tierra del sufrimiento, el Seol, Hades, el Abismo y el Lago de Fuego… llegando le mostraba aquel tenebroso lugar.
–Observa pecador como es la prisión de los desobedientes. Aquí son sentenciados todos los que no están escritos en el libro de la vida, aquellos que cometieron perversidades y nunca se arrepintieron, esos, ahora están pagando con sufrimiento, dolor, angustia, y desespero.
Bestias híbridas se acercaban al convicto para lanzarlo a la prisión de fuego y arda toda la eternidad. Estas criaturas tenían la cabeza de león y melena de pelo de serpiente, su cuerpo era humano, siendo corpulentos, pero poco diestros. Eran los guardianes del infierno.
Antes de regresar y llevar a Anna, su madre y sus hijos al cielo, debía de cambiar de apariencia, no quería que se asustara, ella debía ser elogiada por un ángel de luz que la llevara al paraíso donde merecía estar por ser de buen corazón, leal a Dios. Entonces decidí convertirme en arcángel: mi rostro era muy bello, mi cabello rizo y ondulado, cuyo color amarillo centelleaba con mucha luminosidad. Mi piel era celeste, mis enormes alas blancas como las nubes se alistaban para volar y cumplir con el designio del Creador; llevar la paz a las almas inocentes y perdidas en el reino inferior.
Al llegar me fijé en los rostros pálidos y ensangrentados de Anna, Zelinda, Kasilia, Armin y la niñera asustados y desapercibidos sin saber lo que realmente había sucedido.
–Soy un ángel enviado por Dios, soy su protector quien los llevará al seno de Abraham, donde reposarán toda la eternidad. Sus almas son dignas de respeto y admiración.
Enaltecí sus espíritus, tanto que una luz blanca resaltaba en ellos divinidad y hermosura borrando el rostro pálido y ensangrentado para que la tranquilidad y armonía gobierne siempre.
Regresé a la vida real con sed de venganza, con más odio y coraje, en busca de mi presa, y con la cual me iba a deleitar. ¡Por fin! Tenía la libertad de vengarme contra el autor de aquella terrible masacre que solo yo sabía su identidad. Los policías no encontraron pistas porque todo lo hizo a la perfección y con paciencia, un psicópata inteligente que se burlaba de la ley terrenal, esta jamás lo iba a capturar, pero de mis garras no se libraría.

viernes, 7 de junio de 2019

La masacre de los Lerman (3)

Imagen tomada de http://elespejogotico.blogspot.com/2009/11/la-tortura-por-la-esperanza-villiers-de.html



Todos estaban asustados porque jamás en su pueblo se había cometido esa clase de asesinato; tan cruel y despiadado. Mientras, mi sangre hervía como la lava de un volcán,  pero tenía que aparentar que estaba como las otras personas, sorprendido por este macabro hecho.
Junto con algunos habitantes del pueblo, nos fuimos hasta la granja, al llegar entramos en el granero y al inspeccionarlo nos encontramos con un macabro espectáculo: un charco de sangre coagulada donde yacían los cuerpos de Andreas, Zelinda, Anna y Cassilia; uno encima de otro, cubiertos de heno. La familia Lerman había sido brutalmente asesinada a golpes. Me afectaba ver muerta a Anna, por no haberla protegido; eso me llenó de rencor y venganza.
Los humanos son muy sentimentales, por eso me sentía deprimido por lo que le había sucedido a aquella mujer. No entendía por qué, así que decidí solucionar este problema de una vez por todas. Daría con el o los asesinos.
Salí del lugar y sin que nadie se diera cuenta me escondí entre los bosques esperando el anochecer para poder transformarme en lo que ya ansiaba ser: Azrael.
Las penumbras empezaban a reinar clamando e invocando mi nombre. – ¡Azrael! ¡Azrael! Príncipe de la oscuridad, se siente tu regreso, Arcángel de la justicia y protector de los muertos. Ven salva a los puros de corazón y castiga a los que cometieron horribles pecados.
Después de escuchar a las penumbras, de mi espalda salieron alas de plumas negras, rodeadas de muchos ojos que podían predecir el pasado y el futuro. Mi desagradable apariencia se cubría por una capucha y manto hecho por las tinieblas. Volaba lentamente hacia la granja de los Lerman para sentenciar el espíritu de Andreas y salvar las almas inocentes de Anna, Zelinda, Armin y Kasilia que estaban atrapadas aún en este mundo. Al llegar, le permití a ese pervertido sexual ver mi rostro horripilante cuya risa macabra le producía terror, eso me alegraba, que sufriera por ser inmoral y desleal a su hija.
 –Bienvenido Andreas Lerman al verdadero sufrimiento, soy la muerte, el que te llevará al infierno, pero antes, pasarás por una leve tortura junto a mí. Así que te llenabas de placer cuando abusabas de ella desde que tenía catorce años, atormentando sus sueños de ser una mujer pura y digna de honra. Eres el principal culpable de la muerte de Anna, una mujer que no merecía morir. Es por eso que toco tu alma para convertirla en carne y sufras el dolor que te ocasionarán mis garras.
–Me arrepiento por todo lo que cometí cuando estaba vivo, de verdad cuanto lo siento, dame otra oportunidad, te lo suplico, por Dios.
 –No metas al Creador en nuestro asunto, ya no tienes perdón, tuviste la oportunidad cuando Anna te decía que la acompañes a la iglesia y te arrepintieras, te imploraba que ya no cometieras aquel adulterio, pero tus respuestas eran golpes y correazos.
Terminando de hablar lo agarré del cuello introduciendo mis garras por su garganta, despedazándola. Andreas sufría mi despiadado castigo, en cambio yo, lo estaba disfrutando. Sus pedazos se esparcían por todos lados, junto a su cabeza decapitada.

lunes, 11 de marzo de 2019

Lo extraño que cayó del cielo (I)

Imagen tomada de http://www.misteryinternet.com/2012/12/incidente-ovni-de-roswell.html



El 10 de diciembre de 1965 a las 16h44 pm antes de la puesta del sol en un pequeño pueblo cerca de Pensilvania se observó en el cielo una bola de fuego de color amarillo y azul parecida a la de un soplete que caía en la colina. Muchos pensaron que era un avión que se había estrellado.

Jack Murphy de cuarenta años era un periodista y dueño de la única estación de radio que daba sintonía a la población. Un hombre que siempre decía la verdad sin tener pelos en la lengua, eso caracterizaba su personalidad.
Esa tarde estaba con su hijo de catorce años en un partido de béisbol, al llegar a casa su mujer los esperaba con la cena, de repente el teléfono sonó, su esposa contestó y le pasó la llamada. Era su secretaria y le informaba que varias personas desde las 17h20 pm estaban llamando a la emisora pidiendo información sobre lo sucedido; Jack se sorprendió y decidió ir al lugar, no sin antes coger su cámara de fotos, su grabadora, libreta y pluma. No le tomó mucho tiempo en llegar. Al hacerlo muchos pobladores se aglomeraban de a poco tratando de ver lo que se estrelló contra las copas de los árboles. El periodista aprovechó que la policía local no llegaba aún, por lo que procedió adentrarse al bosque, prendiendo la linterna para divisar el valle y caminar hasta el barranco, encontrando un objeto no identificado que estaba parcialmente enterrado en el suelo; se parecía a la bellota que cae de los árboles.
Esa misteriosa nave medía dos metros y medio de ancho y tres metros de largo, era de color naranja brillante. Murphy procedió a tomar fotos, pero no estuvo mucho rato por miedo a que eso explote. Salió a la carretera principal donde había mucha gente, todos atraídos por el extraño suceso. Un camión lleno de militares apareció, bajaron de la parte de atrás y alejaron a todos los que estaban ahí.
–Señores tengan la bondad de irse a sus casas, esta zona queda restringida –dijo uno de ellos.
Por otra parte, Jack entrevistaba a Thomas Ward, un niño de nueve años, uno de los pocos testigos que presenció el espectáculo.
– ¿A qué se parecía lo que viste en el cielo? Le preguntó.
–Se parecía a una estrella en llamas, me asusté y le dije a papá que también lo vio, contestó Thomas.
–Es verdad lo que dice mi hijo. Eso parecía como dos grandes destellos y una larga línea de luz naranja, amarilla y por último azul que llegué a pensar que era un avión. –Habló el padre del niño.
Jack grababa y tomaba apunte de las declaraciones en su libreta, pero no estaba contento con la poca información, así que siguió entrevistando.
–Mucho gusto soy Jack Murphy y me gustaría saber lo que presenció hace una hora atrás.
–Hola soy Adam Cooper, mucho gusto. Le cuento que estaba sentado en el Porsche de la casa de mis padres cuando vi una bola de fuego con llamas alrededor que descendía a la colina y me di cuenta que una especie de humo o polvo salía de los árboles. Me dije que algo se había estrellado y decidí venir en mi Chevrolet para saber lo que pasaba. –Fueron las palabras del joven.