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viernes, 22 de mayo de 2020

El pacto (relato)


Mi relato inédito EL PACTO acaba de publicarse en la revista Máquina Combinatoria. Gracias a su editor y equipo por la inclusión.

El relato se puede leer dando clic aquí.

jueves, 3 de octubre de 2019

El infierno de Aguasazules (relato)



Mi relato inédito "El infierno de Aguasazules" acaba de publicarse en el noveno número de la revista ecuatoriana Máquina Combinatoria, gracias a sus editores.

Una historia de terror, que arranca de un hecho real, que habla de mi ciudad, esa ciudad herida en el pasado, una ciudad en la que un barrio quedó marcado, una ciudad repleta de fantasmas. 

El relato se lo puede leer dando clic aquí.

viernes, 24 de mayo de 2019

Imposible arrepentirse (1)

Imagen tomada de https://cadenaser.com/ser/2015/04/02/sociedad/1427985448_249573.html


Escuché una voz suplicante. Un alma aterrada necesitaba de mi ayuda; al encontrarla me di cuenta que se trataba de una mujer asesinada por su esposo.
Degollada y ensangrentada clamaba por salvación. –¡Oh Señor Jesucristo! ayúdame, no sé en qué sitio estoy, estoy bañada en sangre, no me acuerdo de nada, todo está oscuro. Dónde están mis hijos, solo quiero estar con ellos, ¡Quiero a mis hijos, Dios mío! ¿Qué está sucediendo? La mujer no dejaba de gritar, no sabía lo que pasaba, sus nervios estaban alterados porque aquel lugar lúgubre le provocaba terror.
Me presenté como el arcángel Azrael y ante sus ojos en vez de ver fealdad contempló beldad, sin embargo, su desesperación persistía:
–Ángel de luz ayúdame a encontrar a mis hijos, hazme regresar a mi hogar, debo de prepararles la merienda y hacerlos dormir temprano porque les toca la escuela. Entonces le contesté.
–Verónica Macías, madre de tres hijos menores de edad y esposa de Juan Cedeño; vengo a llevarte a un lugar en el que reposarás para siempre, el paraíso de los justos, el mismo reino de Dios. Tu marido te quitó la vida, dejándose llevar por los celos.
–No creí que llegara tan lejos. Solo recuerdo que después de ir a dejar a mis niños donde mi mamá, me encaminé hacia la parada de bus para ir hasta un almacén en el centro donde necesitaban una empleada doméstica. Cuando terminé de escuchar a Verónica le narré un poco de su historia:
Eres oriunda del cantón El Carmen, Ecuador; tus padres te criaron en un ambiente humilde y tranquilo, tu hermano mayor ayudaba a tu papá en la tienda de abarrotes que tenían cuando apenas eras una niña, mientras tu madre te cuidaba. En cambio, la niñez de tu marido Juan Cedeño fue infeliz; a veces no tenían ni qué comer, lo poco que ganaba su papá se lo gastaba en alcohol sin importarle que sus hijos se morían de hambre, y si su mujer le reclamaba la golpeaba. Juan le airaba todo lo que observaba, pero no podía defenderla por el mismo miedo que invadía su cuerpo, solo tenía ocho años. Su hermano menor estaba recién nacido, pero lloraba sin parar cuando sucedían todos estos acontecimientos.
Creció sin amor, con odio y rencor. Un día jugaba con su hermano pequeño mientras su madre conversaba con un vecino a quien le contaba todo su sufrimiento; de repente los vio entrar al cuarto y cerrar la puerta. Poco después al ver que su madre demoraba en salir pensó que el hombre que la acompañaba le estaba haciendo algo malo. Sin tocar la puerta entró y presenció un espectáculo que jamás se borraría de su mente. La mujer que admiraba y trataba de proteger del alcohólico de su padre en ese momento lo traicionaba con el vecino. Vio como aquel hombre estaba sobre ella desnudo. No pudo ver más aquel hecho bochornoso y salió corriendo de su pequeña casa llorando.
Un secreto que a nadie ha contado y que lo marcó. Lo pensaba a cada instante sin poder olvidarlo, y no quería ver a su madre, la aborrecía. Años después empezó a fumar base, para olvidarse del mal recuerdo. Fumaba todos los días, robando al que veía en su camino para saciar su deseo compulsivo de seguir drogándose. La ansiedad lo desesperaba, quería que el humo llegase hasta su cerebro y borrar cualquier recuerdo que lo atormentase.

sábado, 16 de marzo de 2019

Lo extraño que cayó del cielo (III)

Imagen tomada de https://www.extranotix.com/2016/07/familia-acosada-por-los-hombres-de-negro.html?m=0




Al día siguiente Jack Murphy preparaba su reportaje, pero sus evidencias, que eran fotos, aún no habían sido reveladas. Decidió primero decir en la emisora que lo que se estrelló detrás de la colina no fue un satélite soviético sino una nave espacial nunca antes vista. En ese pueblo habitaban más de 2500 personas y casi todas escuchaban la radio esa mañana. Después de reveladas las fotografías, escribió un artículo para intentar publicarlo en el New York Times; sin embargo, a las 14h30 pm, dos hombres se presentaron como agentes del gobierno, estos vestían trajes, corbatas y sombreros de negro, su piel era de un pálido enfermizo, pero sus labios estaban rojos brillantes, los ojos eran enormes y sin cejas.
–Buenas tardes ¿usted es el señor Jack Murphy? –Le preguntó uno de ellos.
–Sí, con el mismo, qué se les ofrece. –Preguntó el periodista.
–Trabajamos para el Servicio Secreto y nos han informado que usted tiene fotografías y un artículo escrito que demuestra la existencia de una supuesta nave espacial, y necesitamos comprobarlo.
Jack se quedó en silencio por varios segundos, no sabía qué contestar, se sentía confundido, pero como era real lo que vio y tenía pruebas respondió con un sí determinante. Luego le pidieron que enseñase las fotos y conversaron del asunto.
–Cómo ustedes saben todo esto, si nadie se dio cuenta cuando usé mi cámara y peor que había escrito un artículo del asunto. ¿Quiénes son? –Terminó preguntando Jack.
–Eso no importa, ya le dijimos que trabajamos para el gobierno. Ahora necesitamos que nos entregue las fotos y el artículo escrito. No quisiéramos usar la fuerza, si se niega.  
Después de la amenaza, no tuvo otra opción que entregar lo que le pedían. Cuando uno de ellos tomó las fotos las rompió al instante, mientras el otro se guardó el artículo en su traje y lo volvió a amenazar:
–Señor Murphy, sabemos toda su vida, conocemos a su esposa y tenemos conocimiento de donde estudia su hijo. –Cuando el periodista escuchó todo lo que le decían, se puso incómodo y ansioso.
–Está bien, ustedes ganan, no diré nada, tampoco volveré a mencionar algo sobre el tema, no toquen lo más valioso de mi vida, que es mi familia. –Dijo nervioso.
–Tranquilo ya no hay pruebas, solo diga en su emisora que hubo un error y lo que en realidad se revelaba en las fotos es un satélite soviético.
–No hay problema, así será. –Fueron las palabras de Jack. Ese mismo día dijo en la radio que pedía disculpas por asegurar sin pruebas que detrás de la colina se estrelló una nave espacial y que las fotos eran solo las tomas de un satélite soviético. Al regresar a su casa se sentía triste y deprimido, su mujer le tenía la cena lista como lo solía hacer, su hijo le conversaba sobre su próximo partido de béisbol, pero él no daba importancia.
–¿Qué te pasa? –Le preguntó la esposa.
–Tranquila que solo fue un mal día nada más. Fueron sus palabras.           

miércoles, 13 de marzo de 2019

Lo extraño que cayó del cielo (II)

Imagen tomada de https://www.pinterest.com/maytemibisu/ovnis/?lp=true



Centenares de militares seguían llegando y al ver que la gente no abandonaba el lugar, los obligaron a hacerlo.
–¡Por favor! Despejen la zona, sino estaremos obligados a decirle a la policía local que los arresten por invadir un área restringida. –Dijo uno de ellos.
–Pero nosotros tenemos derecho a saber lo que está pasando, somos moradores de este pueblo. –Dijo John Bell, un trabajador de un supermercado que quedada a dos kilómetros del sector.
–Lo que han visto estrellarse es un satélite soviético. El gobierno se encargará el día de mañana de publicar un comunicado, mediante los medios de comunicación explicando todo, así que por favor ya no los queremos ver aquí.
–Pero John no estaba de acuerdo con aquella respuesta, así que se escondió detrás de unos arbustos esperando que solo los militares quedaran con el objeto no identificado y lo investigaran. Varios minutos más tarde llegó otro camión donde bajaron tres hombres con trajes lunares, uno de ellos llevaba una caja metálica con tapa a presión. Bell no les perdía la mirada y se dio cuenta que uno de esos sujetos abrió una pequeña y extraña puerta del objeto que eran resguardado por los militares que llevaban rifles. Este era el científico William Lewis quien se arriesgó a entrar y guardar en la caja algo extraño que lamentablemente John no pudo ver que era. Por lo que se retiró antes que uno de los agentes policiales o los mismos militares lo arrestaran.

El teniente coronel Thomas Morgan ordenó a su tropa que escondieran el objeto en el área 51, evitando el escándalo público y la presencia de la prensa; también dejó que el Dr. Lewis, astrónomo de la NASA junto al geólogo Nolan Baker y el físico Xavier Hernández se llevaran la cosa recogida para que la estudiasen ya que supuestamente estaba muerta. Estos hombres con trajes lunares se dirigieron para allá.